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El Velo de Isis: el Vacío, el Deseo y las Maravillas del Misterio.

noviembre 1, 2013

“Siempre sin deseo, uno puede ver el misterio. Siempre deseando, uno puede ver las manifestaciones. Estas dos se originan en la misma fuente pero difieren en nombre; esto se aparece como oscuridad. Oscuridad en el interior de la oscuridad. La puerta a todo misterio.” – Lao Tzu

Algo me llama la atención de esa frase, para mí es como un vaso de agua en el desierto; es una poesía calmante al mismo tiempo que destruye los cimientos de una ilusión que nos mantiene aprisionados. Pero para pocos va a ser tan impactante, porque habla a una parte de nosotros de que generalmente no somos conscientes. Así que el impacto de la misma va a ser inconsciente, pero de todas maneras es un indicador hacia la libertad del ser. No puede venir de otro ser más que alguien a quien llamaron “Lao Tze”, el viejo maestro, cuyo anonimato nos da una pista de la trascendencia de su identidad. Y es que era anciano, se dice de él que salió del vientre de su madre a los 80 años, con barba blanca y todo…

Esa frase parece sumida en el oscurantismo, pareciera que el viejo maestro nos está mistificando con sus palabras. Pero las apariencias son solo una manifestación de nuestra proyección mental, pocas veces tiene que ver con lo observado, si tiene mucho que ver con nuestra propia mente, nuestra percepción.

La lámpara de aladino representa el misterio tras el deseo.

La lámpara de aladino representa el misterio tras el deseo.

Fiel a su esencia, el Sutra empieza con el fin, dice: “Siempre sin deseo, uno puede ver el misterio.” Ahí dice la clave primordial, que es que es el deseo mismo el que no nos permite ver el misterio de la existencia. Continúa: “Siempre deseando uno puede ver las manifestaciones.” Esa es la secunda clave, que es el deseo mismo el que proyecta la realidad. De eso entiendo que al desear algo, ese deseo, ese pensamiento se convierte en un velo (el mítico velo de Isis) a través del cual vemos movimientos externos, manifestaciones del deseo, pero no nos permite ver el misterio detrás del mismo. Así que el velo tiene una doble función: la primera es la de proyectar en la existencia aquello que deseamos y la segunda es taparnos los ojos al misterio.

¿Por qué es necesario tapar los ojos al misterio para poder proyectar lo que deseamos? Creo que es para evitar la cruda realidad de que nuestro deseo es una ilusión, no tiene existencia propia, nos lo inventamos…

El ser humano pareciera estar maldito con el deseo, al menos esa es una conclusión a la que se puede llegar al ver la futilidad de perseguir todo objeto de deseo que se postre ante nuestra mirada codiciosa. Ya que quien haya dedicado al menos un poco de tiempo a observar este fenómeno en su interior, se daría cuenta que todo objeto de deseo, al ser poseído pierde su “brillo”. Tal vez sea por ello que muchos se engañan a sí mismos en la búsqueda de un objeto de deseo inalcanzable, como ser dueño del mundo, de la luna o a veces ese objeto está lleno de palabras decoradas como Nirvana, el Cielo o Dios; pero a fin de cuentas es el mismo mecanismo de codicia que persigue el dinero y poder, que nos lleva a perseguir estos otros “objetos” místicos. La misma cualidad de mente, distintos objetos externos.

El viejo maestro no hace distinción entre tipos de deseo y dice: “Estas dos se originan en la misma fuente pero difieren en nombre; esto se aparece como oscuridad”. Ahí el viejo nos da la llave, dice que el origen de ambos, el misterio y las manifestaciones del deseo, es percibido por el ego como oscuridad…

Cuando cerramos los ojos, en meditación, sin hacer nada… Ahí es donde se encuentra esa oscuridad, que el ego descarta como si fuera “nada”, pero, tal vez sea algo más que un vacío. Al menos eso es lo que parece indicar el viejo maestro, diciendo que ahí es precisamente donde se encuentra el origen.

¿Cuál origen? ¿El origen de qué? Bueno esas preguntas son obvias al encontrarse con esa paradoja, a las que el maestro responde: “Oscuridad en el interior de la oscuridad. La puerta a todo misterio.”

¿Qué nos estará tratando de decir este anciano? Que eso que percibimos como oscuridad, como la nada, como un vacío que no podemos llenar, eso mismo es la puerta de todo misterio; nos aconseja que entremos en ella para reconocer la verdad que está detrás de lo aparente.

Para ilustrar esto: la analogía de un perro que persigue su cola, donde hay 3 posibilidades:

1)    Puede seguir persiguiendo su cola.

2)    Entretenerse con otra distracción.

3)    Darse cuenta que es su cola.

Es similar a cuando somos dirigidos por nuestros deseos, hay 3 posibilidades:

1)    Podemos seguir persiguiendo los objetos de deseo y cuando se obtienen buscar nuevos objetos de deseo ad infinitum.

2)    Nos podemos entretener con distracciones para tapar el vacío como: la televisión, un partido de futbol etc.

3)    O podemos darnos cuenta de que somos nosotros quienes proyectamos esos objetos de deseo, para luego ir tras ellos en una búsqueda fútil por una felicidad escurridiza.

Ciclos de pensamiento negativos. De problemas que uno mismo crea con sus deseos.

Ciclos de pensamiento negativos. De problemas que uno mismo crea con sus deseos.

¿Qué es entonces esa búsqueda por la felicidad, es el hombre infeliz por naturaleza?

No lo creo, me parece que el infeliz es el ego que creamos por supervivencia, pero en su crecimiento pasa a ser de un mecanismo de defensa a un castillo alrededor del corazón… Es tan fácil como observar a los niños jugar, ellos no persiguen un objeto de deseo al jugar, sino que son la encarnación de la felicidad y alegría por vivir en el presente, sin expectativas por los resultados. Ahí es donde es tan importante el Sutra de un maestro a quien llamaron El Nazareno:

“Le digo la verdad: a no ser que se conviertan como niños pequeños, nunca entrarán al reino de los cielos.”

"A no ser que se conviertan como niños pequeños, nunca entrarán al reino de los cielos"

“A no ser que se conviertan como niños pequeños, nunca entrarán al reino de los cielos”

Tal vez sea bueno tomar esos consejos, de dejar de perseguir nuestra propia cola y empezar a ver la vida a través de los ojos de un niño: un constante y continuo maravillarse por el misterio detrás de lo que nos rodea en cada momento de nuestro efímero existir.

El asombro...

¿Mente llena o llenitud consciente?

Les dejo el siguiente extracto de Osho:

“El intentar ser extraordinario es suicida, in veneno lento a todo el sistema. Déjate llevar por la existencia! Fluye con ella donde sea que vaya! Sin planificar, donde sea que se dirija, tu déjate ir, fluye con ella, incluso nadar no es necesario. ¿Por qué tener tu propia meta privada? ¿Por qué no te mueves con el destino del todo? ¿Por qué te preocupa tanto alcanzar algo tuyo, y cómo lo vas a lograr?
La meta no está en otro lugar, el todo está feliz en este momento, el todo está lleno de contentamiento, solo tú estás preocupado.

Sé ordinario, entonces estas más cerca del suelo, entonces estas más cerca de la Verdad. Si eres absolutamente ordinario, ¿Qué más se necesita? Porque cada momento se convierte en una bendición. ¿Cuál es el problema cuando eres absolutamente ordinario? Comes, y comer es un sacramento, duermes, y dormir es un sacramento, caminas bajo el Sol y ¿Qué más necesitas? Respiras, ¿Qué más se necesita para ser feliz? Tú amas, ¿Qué más estás pidiendo? Todo ya es dado.” La Armonía Oculta (Sobre Heráclito)

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